Archivo para noviembre 2010

Progresismo local

23 noviembre, 2010

Las elecciones catalanas, como ya hiciera la negociación de la financiación autonómica existente en la misma comunidad, han puesto de relieve una circunstancia que se viene produciendo desde un tiempo atrás. Esta circunstancia  consiste en que ciertos partidos autodefinidos como profundamente progresistas pongan el grito en el cielo por lo que denominan un expolio de las arcas de su comunidad. Normalmente estos partidos progresistas añaden a su progresismo ideológico una línea independentista radical bajo la que aparentemente camuflan, o no, este deseo de no ver expoliados sus ingresos que se controlan desde otro lugar en que ellos no tienen participación. Este aspecto no debe ser sorprendente en un partido que independentista  o no sea de ideología conservadora o incluso de los actualmente denominados liberales de centro ya que sus máximas consisten en un individualismo que fomente la competencia en beneficio de uno mismo, siendo por tanto absolutamente coherente no permitir en la medida de lo posible enviar un solo euro del marco estrictamente administrado por él mismo y en quien él fija su poder ejecutivo. Sin embargo, de un partido que se considera progresista y más si esa tendencia es radical o profunda se antoja incoherente, ya que de esta tendencia ideológica se supone una tendencia a cooperar y compartir por un desarrollo común. Estas cuestiones son marcadamente apreciables también a nivel supraestatal cuando a la hora de realizar los presupuestos comunitarios partidos de aparente tendencia progresista procuran alargar lo más posible ser un receptor neto de recursos comunitarios en perjuicio de países con necesidades más acuciantes.

El aspecto de los referidos partidos independentistas progresistas es especialmente curioso ya que no sé si con perspectivas electorales o por propia ideología hacen de este expolio un baluarte más de su lucha cuando sería más que suficiente y coherente realizar sus reivindicaciones en base a cuestiones culturales como puedan ser la lengua, la cultura, la religión o la etnia o cualquiera de los principios requisitorios que auspiciaron los promotores del principio de nacionalidades como baluartes sobre los que crear un estado. Puede llegar ser comprensible que estos mismos partidos comprendan que los recursos que emanan de su comunidad (a menudo son las comunidades ricas)  sean pésimamente gestionados y sin componente de solidaridad alguno o que no se escuche hacia ellos ningún gesto de agradecimiento con el esfuerzo que realicen de compartir estos recursos, pero sin duda afirmar desde una perspectiva absolutamente individualista que están recibiendo un expolio sin aportas nada más al debate, no es en absoluto progresista

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