Bëtsknaté y el pueblo Kamëntsá, una linda experiencia

P1070670Tuve la oportunidad de acudir al año nuevo –Bëtsknaté o día grande- del pueblo Kamëntsá gracias a conocer en Expoartesanías en Diciembre a una persona artesana de este pueblo que actualmente coordina en Bogotá un proyecto de creación de casas de pensamiento propias (escuelas) para que los Kamëntsá nacidos o en Bogotá no se despeguen, en la medida de lo posible, de la cosmovisión de su pueblo. Como muestra de su deseo de mantener su cosmovisión podemos observar que sus hermosas artesanías sólo se venden en las ferias que se organizan a lo largo del país y acudiendo allí a comprarlas. Un cierto temor al (libre) mercado.

El pueblo Kamëntsá vive en veredas muy desperdigadas alrededor de Sibundoy (pueblo mayoritariamente blanco) producto probablemente del hostigamiento que sufrió en la Colonización y que les llevó a vivir en los alrededores por cuestiones de supervivencia. Ello en cierto modo ha provocado que tengan una menor vocación de propiedad colectiva en comparación con otros pueblos indígenas conocidos por mí, que sin embargo no coarta el gran sentimiento de comunidad de todos sus miembros. El pueblo Kamëntsá lo componen artesanos de varias disciplinas que a su vez tocan varios instrumentos propios y no propios de manera magistral, demostrando sus aptitudes musicales durante estos días, sin cesar.

Uno de las cuestiones que más me llamaron la atención del pueblo en su conjunto y del Bëtsknaté en particular es la cercanía y devoción de los indígenas Kamëntsá con la iglesia católica. Es destacable que en este día de Bëtsknaté, que se realiza siempre el lunes antes del miércoles de ceniza y simboliza la lucha contra la colonización, incluso el nombramiento de los miembros del Cabildo se realiza tras una misa y el Obispo les entrega a estos miembros el bastón de mando bendecido. Algunos de ellos ante mis preguntas al respecto me decían que la iglesia durante mucho tiempo les inculcó miedo y es difícil deshacerse de éste.

En el transcurso de la fiesta donde la chicha corría a raudales pude visitar varios lugares recuperados dentro de Sibundoy que el pueblo ha dedicado a sus autoridades hasta el punto de ser junto a mi mujer el único no Kamëntsá y fácilmente reconocible fuimos tratados en todo momento de manera muy amigable y afable como si formáramos parte de la comunidad.

Más allá de la fiesta, uno de los grandes retos del pueblo Kamëntsá, que he observado hablando principalmente con jóvenes y personas de mediana edad, se deriva de la estructura productiva a lo largo del Valle de Sibundoy apenas dedicada a la artesanía, la agricultura la música y el turismo que quizás no sea suficiente para una juventud con unas necesidades nuevas creadas por la influencia de la cultura Occidental. Cierta relación guarda que cada vez más indígenas acudan a Bogotá u otras ciudades grandes del país a estudiar en Universidades Occidentales, con la cuasi-certeza que por la estructura productiva del Valle de Sibundoy no vayan a poder ejercer esas profesiones si regresaran. Ello sin duda será una dificultad para mantener su idiosincrasia indígena y su modo de vida en tanto en cuanto permanezcan alejados del territorio, resultado probable de lo anterior.

Por otro lado, el acceso al Valle de Sibundoy desde Mocoa, capital del Putumayo, es un camino-carretera estrecha al borde de un barranco que cualquier gobierno decente no tendría la desvergüenza de permitir y ser capaz de mirar a la cara a uno sólo de los habitantes de este Valle. Esto sólo ya deja claro para quién y desde dónde se gobierna. Si a esto le sumas el proyecto de una carretera que reduciría las distancias para ir a Mocoa atravesando por la mitad las enormes y hermosas cordilleras preamazónicas, combinado con unas licencias de minería ya concedidas no hay lugar a dudas que el gobierno a favor de quien malgobierna es para la “locomotora minero-energética”. Ante este hecho me atrevo a decir que hay ciertas discrepancias al interior del pueblo Kamëntsá, ya que una parte sólo observa esta mayor posibilidad de movilización en mucho menos tiempo que se derivaría de esta carretera sin atenerse a las consecuencias más espirituales del ataque a la madre tierra, el mayor trasiego de gente que permitirá un crecimiento del turismo y de todo tipo de comercio y que sin duda va a suponer un gran reto para la convivencia comunitaria Kamëntsá.

Una experiencia maravillosa en defintiva

Anuncios
Explore posts in the same categories: Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: