Archivo para octubre 2015

De Naciones y Estados

13 octubre, 2015

Las últimas Declaraciones de Pedro Sánchez alrededor del término nación en relación con el reconocimiento de Cataluña quitándole importancia y aduciendo su uso manipulado por el independentismo resumen la posición cínica de culpar a otros del mecanismo dialéctico usado por uno mismo de forma sistemática en una apropiación centralizadora del concepto alrededor

de la españolidad.Featured image

Estas posiciones tan comunes alrededor del concepto nación, esconden a su vez la posición de la decrépita (s) hegemonía(s) europea(s) de un tiempo en que lideró la construcción de un sistema internacional alrededor de Estados Nacionales obviando las realidades existentes en sus territorios. Estos países desarrollaban el discurso del Estado-Nación como mecanismo artificial de construcción de una sociedad homogeneizante alrededor de la cultura dominante fuera o no mayoritaria. El fracaso de este intento se resume con una breve observación hoy día del interior no sólo España, Bélgica o Reino Unido sino del epitome nacionalista unificador ejemplificado en Francia y la resistencia identitaria y cultural frente a las políticas expuestas arriba.

Hoy día el rechazo a aceptar la pluralidad nacional de numerosos Estados en Europa obvia cómo en numerosos Estados Latinoamericanos su reconocimiento no ha propiciado el desmembramiento estatal de ninguno de ellos, sino más bien una mejor (o menos mala por motivos estructurales y habituales de desigualdad entre las diversas naciones o pueblos) convivencia entre ellas de como hubiera sido en caso de un rechazo análogo al europeo. No obsta reconocer, que en esta región quizás los motivos raciales fueran decisivos para facultar este reconocimiento plurinacional rechazado en la época de las independencias por los gobiernos coloniales interiores que no pretendían sino trasponer el modelo de gobierno y desarrollo europeo a las colonias gobernando colonialmente desde el interior de ellas.

En lo que a Cataluña respecta, debido a la polarización existente, el reconocimiento como elemento simbólico de la misma como nación quizás no tenga el efecto tranquilizador y conciliador que pudiera haber tenido una década atrás, sin embargo, es evidente que supone un mínimo sin el cual difícilmente pueda ser sostenible una situación menos polarizada que en la actualidad, trascendiendo o no el logro de la independencia. Sin embargo, España y buena parte de los países de Europa siguen enquistadas en su rechazo a nombrar sus territorios acorde a la realidad de los mismos, esto es, Plurinacionales.

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